La multinacional Lamb Weston bajó la persiana en Vicente López y concentrará toda su producción en Mar del Plata, en un contexto de reestructuraciones que siguen golpeando al empleo industrial en la provincia.
La crisis del empleo industrial en la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo episodio con el cierre de la planta que la multinacional Lamb Weston operaba en Munro, partido de Vicente López. La decisión dejó sin trabajo a alrededor de 100 empleados y se enmarca en un proceso de ajuste y reorganización productiva que atraviesa al sector industrial, con impactos cada vez más visibles en el territorio bonaerense.
El cierre de la fábrica se inscribe en una estrategia global de la compañía estadounidense, que resolvió concentrar toda su producción local en Mar del Plata. La medida no pasó desapercibida: la empresa había inaugurado hace pocos meses una megaplanta en esa ciudad, tras una inversión de 320 millones de dólares, presentada como un emblema de expansión y crecimiento.
Desde Lamb Weston justificaron la decisión en términos de eficiencia y rentabilidad. En un comunicado oficial, la firma explicó que “el cierre de Munro refleja la estrategia en curso para mejorar la rentabilidad y la eficiencia operativa y del capital en toda la red global de manufactura”. Además, confirmó que los trabajadores afectados recibirán indemnizaciones conforme a la normativa vigente.
La concentración de la producción en Mar del Plata refuerza el perfil exportador de la compañía en la Argentina. La planta, inaugurada en 2024 dentro del parque industrial marplatense con la presencia del presidente Javier Milei, es la más grande que Lamb Weston posee en América y fue concebida como un polo estratégico para abastecer mercados de la región.
Entre el 80% y el 90% de la producción local se destina a la exportación, principalmente a Brasil, además de otros países de América Latina y el Caribe. En el mercado interno, la empresa mantiene una presencia acotada, centrada en mayoristas y el canal gastronómico, con escasa incidencia en la venta directa al consumidor final.
Desde la conducción de la firma insistieron en que el cierre no es un hecho aislado, sino parte de un proceso de reordenamiento industrial a escala global. La directora de la cadena de suministro, Sylvia Wilks, señaló que las medidas buscan optimizar costos, modernizar activos productivos y sostener operaciones “resilientes y preparadas para el crecimiento futuro”. En la misma línea, la empresa anunció recortes temporales en otras plantas, como en los Países Bajos.
Más allá de las explicaciones empresarias, el impacto laboral vuelve a encender señales de alarma en la provincia. El caso de Lamb Weston se suma a una serie de cierres y despidos registrados en los últimos meses: la salida de la sueca SKF de Tortuguitas tras más de un siglo de actividad, el cierre de la planta de Whirlpool en Pilar con unos 220 trabajadores desvinculados, y otras reestructuraciones que golpearon a firmas de distintos rubros.
En un contexto de caída del consumo, apertura de importaciones y reconfiguración productiva, el cierre de la planta de Munro vuelve a exponer un patrón que se repite: empresas que priorizan escala, exportaciones y eficiencia, mientras el costo del ajuste recae sobre el empleo industrial y las economías locales bonaerenses.